Disco: Absolution (2003) - Muse

lunes, junio 09, 2014 Verota 3 Comments



El mes de junio para mi siempre está lleno de exámenes, trabajos, tareas y todo lo que conlleva el fin de semestre académico por lo que es considerado un mes de mierda. Sin embargo, también es un mes para celebrar a 2 grandes de la música: Matt Bellamy y Paul McCartney y si ellos nacieron en junio, el mes no puede ser tan malo.

Matthew James Bellamy, nacido un 9 de junio de 1978, es al primero a quien quiero honrar, y la mejor manera que se me ha ocurrido es hablar del  —según yo— mejor disco de su banda Muse: el grandioso y épico Absolution.



Absolution —tercer álbum de Muse— fue lanzado al mercado el 30 de septiembre de 2003 en el Reino Unido. Fue el primer disco de la banda en editarse en Latinoamérica, bajo el sello discográfico Warner Bros Records. Una edición especial incluía un DVD de 35 minutos que incluía el Making de la grabación, donde se aprecian los extraños métodos que se usaron para la producción.

Con este disco jamás podré ser objetiva porque, a pesar de conocer a estos chicos con su trabajo posterior  —Black Holes and Revelations (2006)—, fue escuchar este disco lo que me enamoró incondicionalmente de la banda.

Parto diciendo que Muse es una banda que se debe apreciar tanto por la música como por los conceptos e ideas que encierran sus letras, porque a Muse hay que entenderlo para quererlo y es ahí donde mucho desisten con la banda. Es por ello que aunque los conocí en 2006, recién en 2009 tuve la capacidad (no se intelectual o emocional) para entenderlos y fue cuando, tras escuchar The Resistance (2009), me atreví a escuchar la discografía completa y así llegué a Stockholm Syndrome, quinto track (contando la introducción) y el primer single promocional de Absolution, que con sus guitarras furiosas a lo Rage Again the Machine y la voz de Matt tan llena de desesperación —acorde con la letra—, me hizo saber que esta banda era de proporciones épicas.


Absolution se caracteriza por la agresividad cortante de la batería a cargo de Dominic Howard que se siente en casi toda la placa, el bajo profundo de Chris Wolstenhome y las guitarras estridentes, el piano romántico (relacionado con la época romántica y no con amor) y la voz desesperada a cargo de Matt Bellamy, algo que solo el pasado de una niñez de estudios musicales clásicos les pudo dar y los hace tan difíciles de imitar.

Este disco estaba pensado en un comienzo como un disco conceptual que buscaba experimentar con sonidos nuevos y cuyas letras estarían enfocadas las acciones del hombre y su impacto (algo así como la huella kármica), pero que tras desatarse el periodo más crudo de la Guerra de Irak, finalmente la banda hizo una apuesta más agresiva y oscura, algo bastante más rebelde.

Solo Butterflies and Hurricanes sobrevivió a la primera idea sobre el disco, aunque al venir después de un tema tan desalentador como Blackout —y en el contexto de un álbum distinto—, ya no tiene el mismo significado que podría haber tenido al escucharse como un tema aislado.



Pero volvamos al tiempo cero: Absolution desde el comienzo nos anuncia algo grande y poderoso. La introducción, que se asemeja a la marcha de un batallón —después me mataron la magia cuando me enteré que la marcha se hizo principalmente con el golpeteo de una lata— de inmediato da paso a los golpeados acordes menores del piano en Apocalypse Please, que nos vuela la cabeza desde el inicio y nos sitúa en este mundo conspirativo con el que tanto alucinaba (y alucina aún) Matt Bellamy —autor de todas las canciones de Absolution— en aquellos años.

Este trabajo nos entrega letras tan desgarradoras como Thoughts Of A Dying Atheist —cuya letra y arreglos merecería una entrada exclusiva— que muestra sin adornos la crudeza con la que un moribundo ve el momento de su muerte y que hace que se me paren los pelos cada vez que la oigo.

A la vez nos regala Falling Away With You, una clara declaración de amor dentro del caótico sistema, la más original y mejor lograda del álbum y creo que es la única canción de todo el catálogo de Muse que jamás ha sido interpretada en directo, dándole con eso además un toque de inalcanzable.

También debo rescatar de este álbum ese himno de estadios, que hasta el día de hoy su interpretación marca uno de los puntos más altos en los conciertos de Muse; hablo por supuesto de Time Is Running Out. Ese "Bury it. I won't let you bury it" ya sea cantado con la voz cargada de ira de Bellamy, como interpretado por miles de personas en un estadio, es la protesta a ese injusto sistema que nos gobierna y que todos deseamos que desaparezca.


Y es ahí donde aparece lo que decía al principio, Muse a veces requiere de una enciclopedia en mano para entender las letras y otras veces se requiere ver el trasfondo casi de forma subjetiva, porque en Time Is Running Out la protesta es sutil, es elegante. Pueden ser agresivos, pero sin perder la clase. Y una de las cosas que me hacen amar a Muse es exactamente eso.

Para reforzar lo anterior tenemos temas como Hysteria o The Small Print. Sin embargo, es aquel track calmado —que casi roza la canción de cuna— llamado Sing For Absolution el que mejor puede aplicar a lo que nos quiere decir el disco —y seguro no es casual su paralelismo con el nombre que se escogió para el álbum—. Porque a primera escucha nadie podría sospechar el trasfondo casi de ultratumba implícito en la canción.


Finalmente quiero destacar a Fury —tema casi olvidado por ser el lado B de Sing For Absolution o Bonus Track del álbum en Japón— porque sin ser parte oficial del álbum logra identificarse con la causa del mismo y es lamentable que haya quedado fuera porque como hidden track me parece que hubiese quedado perfecta.

Entre las curiosidades de este álbum están las prácticas poco ortodoxas usadas en la grabación, como pistas grabadas dentro de un baño o Dominic sumergido en una piscina tocando dos tambores (click AQUÍ para quien quiera ver como se grabó el disco). También es el único álbum de la banda donde aparecen los tres miembros en los créditos de compositores.

Sin embargo, una de las cosas que completa el carácter de épico de este álbum es la portada, que estuvo cargo de un peso pesado del diseño del Artwork de discos, el fallecido Storm Thorgerson (The Dark Side of the Moon de Pink Floyd) y que nos muestra un hombre solo en un mundo acabado que observa como se elevan las almas (o como se acercan, ya que es de libre interpretación según la banda).














Desde la perspectiva de los años, Absolution no ha hecho más crecer. No solo porque la banda no ha logrado superarse a sí misma luego de este trabajo y por ello el disco toma un carácter mítico, sino que a casi once años desde su lanzamiento, no hay otra banda que haya dado con la fórmula perfecta para mezclar la sutileza de la música clásica con la rabia y la rudeza del rock y cuyas composiciones se sostengan tanto en estudio como en vivo.

Si bien algunos —creo que incluida la propia banda— prefieren el Origin of Symmetry (2001), yo hasta ahora me quedo con Absolution, no solo porque me parece estéticamente perfecto, desgarradoramente hermoso y alucinantemente épico, sino porque es el disco que por fin le quitó el estigma de banda poco original y arriesgada —absurdo a mi parecer, pero así era según muchos críticos— y porque a través del tiempo, este disco no ha perdido ni por un segundo ese carácter poco comprendido de sus letras que me encanta y que me hizo amar a esta banda. Escuchar Absolution es como si compartiera un secreto que pocos saben y por cerca de una hora me hace sentir poderosa.

Singles de Absolution. Desde la izquierda: Stockholm Syndrome (14 de julio de 2003) - Time is Running Out (8 de septiembre de 2003) - Hysteria (1 de diciembre de 2003) - Sing for Absolution (17 de mayo de 2004) - Butterflies and Hurricanes (20 de septiembre de 2004).

Absolution




Este ha sido mi momento fan de la semana. Lo que iba a ser una entrada chiquita terminó en este tremendo post, así que agradezco desde ya a quienes se darán el tiempo y la lata de leerlo. 

¡Larga vida al genio de Matt Bellamy!

Nos leemos



3 comentarios:

  1. Me encanta ese grupo y este disco especialmente!! Una entrada genial y ánimo con este mes!!! :D

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  2. Ando sapeando de nuevo por acá porque ese día que leí no comenté y eso no puede ser po' niña xD

    Concuerdo contigo, Absolution es un disco.... desgarrador, épico que para los pelos de una forma alucinante, y recalco en el tanto la labor de los tres como de cada uno por separado. Muse es la banda perfecta de tres personas, aunque Matt... - demonios sí! es de otro planeta XD -... pero aun así me toca el corazón la manera casi fisiológica que ellos tres logran alcanzan el cielo con sus canciones, alabo también la clase que tienen en sus reclamos y protestas y por eso los amo más, sabes que para mí la música tiene que tener su qué y su cuando y Muse es definitivamente eso y más. Y sí, también es mi favorito.... aunque todo lo que sigue después de él es buenísimo, son tan pocas las bandas en el mundo dónde todos sus temas son buenos, y Muse es.... uf!

    La primera vez que escuché Apocalypse Please me desgarró el alma, ese piano es hermoso y jodidamente... profundo weón, así como.... arg! no hay palabras para describirlo, es de echo una de mis canciones favoritas. Es onda: sumergete en tu mente, en el fondo de tus más oscuros pensamientos, en tu yo real y escucha Apocalypse Please.... si el nombre lo dice "Apocalipsis porfavor!"

    "Proclama la victoria eterna
    Ven y cambia el curso de la historia
    Y sacanos del apuro
    Y sacanos del apuro

    Y este es el fin, el fin
    Este es el fin
    Del mundo"


    Ah, muero. Amo a Muse. Y te amo a ti y a esta entrada xDDDDD ...acuérdate amiga, en pelota cuando vengan jhajajajajajajaja xDDD



    Muá!

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  3. Me encontré este post buscando en Google la portada del disco.
    Yo también conocí a Muse con este disco y concuerdo contigo con que es el mejor. Más allá de que a partir de Resistance fueron evolucionando su sonido (y yo perdido en esa evolución de mercado me dejó de "encantar") y comenzaron a usar sintetizadores, creo que musicalmente ÉSTE fue su momento (y todavía un poco Black Holes), pero tal como dices, una formación de música clásica hermosamente ejecutada con rock alternativo y poesía contemporánea.
    Excelente

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